MOCIÓN PARA QUE SE ELABORE UN NUEVO PLAN REGIONAL DE RESIDUOS PARA LA REDUCCIÓN, REUTILIZACIÓN Y RECUPERACIÓN DE MATERIALES

El Plan Regional de Residuos Urbanos 2006-2016 pretendió establecer un nuevo marco competencial trasladando a los municipios el tratamiento de los residuos urbanos y sugiriendo la creación de tres grandes mancomunidades coincidentes con las unidades de gestión existentes en ese momento. En el citado Plan no se contemplaba ninguna inversión en nuevas instalaciones por parte de la Comunidad (excepto el sellado de los vertederos existentes), pero sí la cesión de las instalaciones que, hasta entonces, gestionaban a las mancomunidades.

 

No es hasta la Ley, 22/2011, de Residuos estatal, cuando “la recogida, el transporte, y el tratamiento de los residuos domésticos generados en los hogares, comercios y servicios” pasan a ser competencia municipal, estableciendo que se podía ejercer en solitario o en asociación con otros. Esto evidencia que no es obligatoria la formula de mancomunidades impulsada por el Gobierno Regional en la cual se pretende ceder a una parte (los municipios mancomunados) las instalaciones públicas propiedad de todos los madrileños.

 

Al mismo tiempo, el Plan Regional de Residuos, lejos de plantear objetivos ambientales de largo alcance, no pasó de ser un plan de mínimos. No se establecieron objetivos de reducción, e incluso en el caso de los residuos de envases ligeros, papel-cartón, vidrio, metales,…, simplemente transcribió lo ya obligatorio por ley y directivas, e incluso, en el caso de los biodegradables, se saltó las obligaciones temporales intermedias. En los 7 años transcurridos, la situación puede calificarse de deplorable, siendo particularmente graves los incumplimientos en la reducción de la cantidad de residuos biodegradables que, de seguir en los ritmos actuales, al finalizar el Plan en 2016 se quintuplicarán en  lugar de haberse reducido un 75% como se marcaba.

 

En el caso de las infraestructuras propuestas, aunque no se estableció taxativamente, se orienta hacia la incineración o el arco de plasma, que suponen importantes impactos ambientales, altas inversiones y unos costes de explotación que podrían multiplicarse por casi 10 y superar los 100 euros por tonelada, además de un fuerte rechazo social.

 

El Plan Regional impuso la creación de tres mancomunidades: la del Este con 611.000 hab., la Norte con 552.000 hab., y la Sur, a la que se adhiere el Ayuntamiento de Majadahonda, con 1.616.000 hab. (según censos de 2005). Este modelo, especialmente en la del Sur, se aleja del principio de proximidad que debe regir la gestión de los residuos, lo que implica además de mayores impactos ambientales, el encarecimiento del transporte de los residuos.

 

Es decir, el Gobierno Regional planteó un “nuevo modelo competencial” más preocupado por trasladar responsabilidad y costes a los municipios, que en objetivos ambientales, obviando la deplorable situación ambiental, la falta de infraestructuras adecuadas o los elevadísimos costes de tratamiento que implica su nefasta política de residuos.

 

Frente a esto, entendemos necesario replantear y racionalizar tanto el modelo de grandes mancomunidades como los objetivos ambientales de la política de residuos.

 

Creemos que se debería ir a un modelo de cinco o seis zonas, que gestionen residuos de unos 500.000 hab. : división en tres de la zona sur: la Sur 1 (N VI-NV), la Sur 2 (NV-NIV) y la Sur 3 (NIV-NIII-NII), esta última incorporando a Rivas y Arganda; aligeramiento de la Este, como se ha dicho; y, en la Norte, considerar su división en dos, dadas las peculiaridades de ese territorio.

 

A partir de ahí, además de establecer medidas generales para la reducción, el eje principal debe ser la minimización de los residuos antes de que salgan del ámbito local, con separación en origen de nuevas fracciones (restos vegetales/poda, residuos de aparatos eléctricos y

 

 

electrónicos,…, y a medio plazo, la fracción orgánica); con medidas para la reutilización; con un fuerte incremento de las cantidades de las fracciones recogidas ahora selectivamente y con separación de los residuos domiciliarios peligrosos, y adaptando los Puntos Limpios a esos fines. Para los residuos industriales no peligrosos, proceder de manera análoga, e implantar y potenciar la separación selectiva para la recuperación de materiales, mediante instrumentos administrativos municipales (licencia y otros).

 

Todo ello, por razones ambientales y económicas, para reducir al máximo la necesidad de instalaciones supramunicipales y su tamaño, y planteando unas líneas de tratamiento sencillas (clasificación, compostaje -de poda y, paulatinamente, fracción orgánica,  y, mientras, fracción orgánica mezcla- y de  vertedero). En ningún caso, optando por tecnologías destructivas de materiales, como la incineración, pirólisis, esterilización, etc. Un esquema de instalaciones como el propuesto, además de reducir sus impactos ambientales, reduciría muy sensiblemente la inversión necesaria (por tanto, los periodos de amortización) y los costes, es decir, el gasto público.

 

Consideramos que el Gobierno Regional no puede desentenderse de la gestión de los residuos y por ello estimamos necesario que financie las inversiones necesarias, ya sea total o parcialmente, con una implicación progresiva de las mancomunidades o municipios.

 

Dado que, el Plan Regional preveía su revisión en el año 2010 y no se ha producido a pesar de su fracaso, se impone una rectificación total de la política de residuos autonómica y el impulso de un nuevo Plan, con participación pública, y que de manera urgente se adopten medidas enfocadas a la minimización de residuos en el ámbito local con apoyo financiero y técnico de la Comunidad.

 

Por todo ello, el Grupo Municipal de Izquierda Unida –Los Verdes propone al Pleno para su aprobación la siguiente:

 

MOCIÓN

 Instar a la Comunidad de Madrid a:

 

1.- Que se inicie la redacción de un nuevo Plan Regional de Residuos, con amplia participación pública, cuyos ejes principales sean, de un lado, la reducción de residuos, la reutilización y la recuperación de materiales, y, de otro, un enfoque de proximidad, con al menos cinco zonas de gestión que se doten de un esquema de tratamiento basado en la recuperación de materiales, de menor impacto ambiental, de baja inversión y bajo coste, y generador de empleo local.

 

2.- Que desde este momento se definan y apliquen una serie de medidas urgentes a nivel regional y local, en confluencia con la propuesta anterior, con apoyo financiero y técnico de la Comunidad.

 

3.- Que se elabore un Plan de Formación y Empleo para la Gestión social y sostenible de residuos.

 

4.- Que se paralice la cesión de instalaciones prevista (Mancomunidad Norte y Sur) hasta tanto no se haya definido  la nueva zonificación. Así mismo, que no se aborden compromisos de instalaciones futuras (contratación) en tanto no se hayan redefinido.

 

5.- Que la Comunidad de Madrid reconsidere su postura en cuanto a la financiación de las instalaciones y la política de residuos, y que cree un grupo de trabajo, con participación municipal, en que se encargue, además, de la búsqueda de financiación (Fondos europeos, fondos propios,…).

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